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LA TRISTEZA Y LOS PULMONES

Written by Angel Dolón. Posted in Emociones

Funciones del pulmón

Los pulmones son los principales órganos de la respiración, puesto que en ellos se realiza el intercambio gaseoso entre el aire y la sangre (transformación de sangre venosa en sangre arterial). Por lo tanto, proporcionan oxígeno al organismo, mandan combustible a las células y eliminan el gas carbónico desechado por la combustión celular. Las dificultades que pueden surgir en los pulmones son numerosas y abarcan todos los problemas respiratorios. La respiración es la fuente de energía vital que nos mantiene vivos. Sin oxígeno por más de tres minutos la vida acaba.

Ella es también la principal fuente de nutrición – sustentación – de nuestro cuerpo emocional. O sea, a través de la respiración plena, podemos conquistar un estado de serenidad y relajación emocional, de equilibrio energético. Para inspirar y expirar aproximadamente 22.000 veces por día; son necesarios dos pulmones, 24 costillas, los músculos entre las costillas, los del cuello, los pectorales, los abdominales, el diafragma aparte de venas, arterias y tejidos saludables envolviendo esa estructura. Todo eso se mueve constantemente, sin que lo percibas.

Relación emocional

Los pulmones tienen una relación directa con la vida, con el deseo de vivir y con la capacidad de vivir bien, ya que aportan oxígeno a las células, y, por lo tanto, vida al cuerpo humano. Todo problema en los pulmones indica que a la persona que lo sufre le duele vivir en ese momento. Se siente triste; ya sea que sienta desesperación o desánimo y no desee vivir, o que sienta que la asfixia una situación o una persona, lo cual le impide aspirar la vida a su gusto.

Puede sentir que no tiene el espacio necesario para moverse y librarse de una situación determinada. El miedo a morir o a ver morir a otra persona, a sufrir o ver sufrir a alguien, también afecta a los pulmones. Una persona que empieza a pensar que estaría mejor muerta que viva pierde sus deseos, que son el carburante esencial del cuerpo emocional. La persona que tiene miedo a morir también tiene miedo a morir en algo y se impide pasar a lo nuevo. Cualquier cambio radical puede ahogarla e impedirle el entusiasmo necesario para pasar a otra cosa.

Las afecciones del pulmón tales como neumonía, bronquitis, asma, fibrosis, etc., son el signo que tengo un miedo muy profundo de ahogarme o de morir. Me siento tan ansioso que me limito a vivir en un territorio muy limitado que él también parece incierto. Puedo tener la sensación de que perdí mi territorio o de que lo estoy tomando (Mi cónyuge, mi familia, mis amigos, mi trabajo, mi casa, mis ideas, etc.). ¡Si lo pierdo, es como si muriese, ya no sería nada!  Siento pues cierta dificultad en hallar mi lugar y administrar mis relaciones con el mundo que me rodea.

La persona de pulmón débil se manifiesta con una mayor sensibilidad a los ataques emocionales, tristeza, melancolía o ansiedad. Nos encontraremos con una persona desanimada, que llora fácilmente y con poco impulso vital. A nivel físico, veremos ahogo, voz débil, tos, falta de aire, debilidad general y/o propensión a resfriarse frecuentemente, ya que la energía defensiva también estará debilitada. También es frecuente ver en quien está triste o abatido una postura corporal que no favorece la circulación energética en la parte alta del cuerpo: el pecho y hombros se cierran, la cabeza mira hacia abajo… y esto impide la amplia apertura de la caja torácica para dar más espacio y que los pulmones inspiren profundamente.

Como los pulmones están entre los órganos vitales más importantes del organismo, el problema que vives es un mensaje importante. Cuanto más grave sea el problema en el plano físico, más urgente es el mensaje para ti. Tu cuerpo te dice que aspires la vida a pleno pulmón, que vuelvas a sentir deseos y aprecies más la vida. Debes darte cuenta de que únicamente tú posees el poder de enfermarte, de ahogarte o de dejar que te ahogue lo que te rodea.

UN CONSEJO

En lugar de dramatizar una situación, dedica un momento a ver el lado bueno de tu vida y todas las posibilidades de felicidad que pueden surgir de ella. Sólo tú puedes crear esa felicidad y esa alegría de vivir, cambiando tu actitud ante la vida. Restablece el contacto con una vida social más activa. Dedica tiempo a practicar muchas respiraciones profundas todos los días, preferentemente al aire libre; ello te ayudará a aspirar mejor la vida en los planos emocional y mental

TORTICOLIS CONGENITA

Written by Angel Dolón. Posted in Uncategorized

La tortícolis congénita, es una actitud que adquiere la cabeza del bebé a causa de la contracción del músculo esternocleidomastoideo debido a una causa mecánica o adquirida antes de nacer (mal posición uterina).

  • Los síntomas que se podemos observar en el bebé son:
    • Cuello inclinado + rotación contraria
    • Restricción de la movilidad activa y pasiva del cuello
    • Deformidad craneal
    • Asimetría facial
    • Evolución psicomotora más lenta

    Como consecuencia de dicha falta de movilidad, normalmente la tortícolis congénita se asocia a una plagiocefalia, que es una malformación asimétrica de la cabeza que se produce por una presión constante en una zona del cráneo en formación del bebé.

  •  Normalmente es postnatal debido a:
    • La posición boca arriba durante la noche del bebé (para evitar la muerte súbita)
    • Tortícolis congénita
    • Parto múltiple o fórceps
    • Prematuridad

Según algunos profesionales de la osteopatía y fisioterapia la torticolis congénita es una posición antialgica que el recién nacido adopta. La torticolis es una solución imperfecta que se da a un dolor provocado por tensiones. Con ello, él bebe consigue una mayor comodidad.

Tanto la fisioterapia como la osteopatía pueden ayudarnos tanto a diagnosticar cual es el problema que presenta nuestro bebé. La osteopatía diagnosticará y tratará de forma no invasiva la deformación craneal asociada de nuestro bebé, mejorando la movilidad de su columna así como ayudando a restablecer la normalidad de su estructura craneal;  se encargará de mejorar el estado de dicha musculatura mediante técnicas de masaje clásico, movilizaciones pasivas, mediante estiramientos, y técnicas activas, a través de juegos, de la cabeza y cuello del bebé, siempre teniendo en cuenta el conocimiento del desarrollo motor y ontogénesis postural.

Los padres tienen un papel activo durante el tratamiento del problema, ya que serán los encargados de ayudar de forma activa al mantenimiento de una correcta higiene postural y movilidad activa del cuello mediante juegos y suaves estiramientos. Existe un programa de ejercicios recomendado por los especialistas, asociado al movimiento de la nuca y la movilidad ocular:

  • Poner una luz en el lado opuesto a la torticolis congénita.
  • Hablar al bebe desde el lado opuesto.
  • Hacerle seguir un objeto  a unos 30 cm, estimulando la rotación mientras se desplaza el objeto con una cadencia de tres veces hacia el lado opuesto  de la torticolis y una hacia el lado de la lesión.

Consideramos asimismo que un diagnóstico precoz es determinante para la consecución de una pronta y correcta solución del problema.

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