Espondilitis Anquilosante (MIEDO AL “NO”)

Written by Ángel José Dolón on. Posted in Emociones

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La espondilitis anquilosante, también conocida como “EA” es una enfermedad reumática o un tipo de artritis que causa la inflamación de las articulaciones a lo largo de toda la columna vertebral y de las sacroilíacas. Se produce con fases de dolor lumbar y rigidez que pueden afectar a toda la columna, a las articulaciones e incluso pecho y cuello ocasionando pérdida de movilidad y deformidad articular. Es una enfermedad crónica y la gravedad de los síntomas varían de una persona a otra. El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado pueden ayudar a controlar el dolor y la rigidez, al igual que podría reducir o prevenir la deformidad.

Causas

No se conoce la causa precisa por la cual aparece dicha afección, pero algunos especialistas piensan que la herencia genética juega un papel fundamental, desencadenándose a través de una infección. Los primeros síntomas aparecen, en mayor medida, entre los 17 y los 35 años siendo más común en hombres que en mujeres.

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Síntomas

  • Dolor y pérdida de movilidad o rigidez a nivel lumbar e incluso al segmento cervical y dorsal de la columna durante los periodos de descanso mejorando con el movimiento.
 
  • Inflamación ocular o llamada “Iritis” o “Uveítis”, causa enrojecimiento y dolor en el ojo que empeora con la exposición a la luz brillante.
 
  • Daño en las válvulas cardíacas. En otras ocasiones, la Espondilitis Anquilosante precede al desarrollo de una enfermedad inflamatoria intestinal y algunos pacientes presentan fiebre elevada, fatiga, pérdida de peso y anemia.

Durante las fases en las que la enfermedad remite, el paciente no presenta síntomas de la enfermedad y puede desempeñar las actividades que le exige su vida cotidiana.

La parte emocional

La clave está en que son personas que no dicen jamás “no”.
Para entender todas las enfermedades crónicas osteoarticulares siempre hay un escenario conflictivo estructural. No se trata de un bioshock en concreto, hay que buscar una historia y escenario conflictual que hace referencia a toda una vida de desvalorizaciones. La terapéutica es reformar la estructura: no se puede cambiar, pero si adaptarla.
Se trata de analizar lo que vivimos en lo cotidiano para poder actuar y modificar. Es un trabajo de día a día. Las personas que nunca dicen "No", deben aprender a permitirse decir por primera vez, no. Es posible que las primeras veces les cueste, y se puede empezar dando largas a las personas que los requieren para que encuentren a un sustituto. Cuando todo el mundo se acerca a ellos porque ven esa estructura que lo soporta todo, deben encontrar esos espacios para poder respirar con libertad y poco a poco distanciarse de esas cargas autoimpuestas.
Una buena manera de vivir y encontrar ese equilibrio es hacer cosas para sí mismo por placer y con plena conciencia, pensando en lo que más les gusta.

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Diagnóstico

El diagnóstico suele realizarse mediante una consulta al reumatólogo y una exploración física. Si el especialista cree que el paciente padece una espondilitis anquilosante realizará una serie de pruebas como una radiografía de la columna vertebral y de la pelvis, resonancia magnética nuclear o incluso análisis de sangre y orina. Esto es necesario para la obtención de un tratamiento adecuado y precoz.

Tratamientos

Los tratamientos consistirán en aliviar el dolor y reducir o suprimir la inflamación articular, lo cual permitirá una mejor calidad de vida del paciente, y evitará que se produzcan molestias durante el descanso nocturno. La osteopatía puede ayudar mucho utilizadas como un tratamiento periódico y regular y sus técnicas serán consistentes en la tracción controlada de las articulaciones vertebrales ayudan a crear espacio entre las vértebras y aliviar la compresión.
Es esencial que los individuos que padecen espondilitis anquilosante realicen los ejercicios físicos recomendados por el especialista, también es conveniente que el paciente practique deportes que fortalezcan la espalda como puede ser la natación. Así como, los ejercicios aeróbicos y de respiración profunda le servirán para mantener el pecho y la cavidad torácica flexibles. Por otro lado, mantener una buena postura es importante para evitar que las articulaciones se mantengan en una posición correcta para ello, cuando camine o se siente, mantenga la espalda tan recta como pueda con los hombros hacia atrás y la cabeza erecta.
Sólo en algunas ocasiones, cuando las articulaciones están muy dañadas y se ha perdido la movilidad, es necesaria la intervención quirúrgica.

Prevención

Existen unas pautas o normas que debe seguir:

  • Evitar malas posturas.
 
  • Es recomendable no usar fajas o corsés que inmovilicen la columna.
 
  • No estar demasiado tiempo en la cama o sentado.
 
  • No coger demasiado peso para que la afección no se agrave.

  • No fumar para no perjudicar la función respiratoria.
 
  • Se recomienda realizar ejercicio físico moderado a diario.

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