LESIONES MAS FRECUENTES EN DANZA CLASICA

Written by Ángel José Dolón on. Posted in Información

TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA Y OSTEOPATÍA parte I

Actualmente vivimos en una sociedad muy competitiva, tanto en el ámbito profesional como en el deportivo, nadie quiere padecer una lesión y sobretodo nadie que además utilice su cuerpo como herramienta de trabajo.

La danza no es una excepción y trataremos en varios artículos algunas de las lesiones más comunes.

LESIONES DE PIE

Desde un punto de vista práctico, el bailarín de una compañía que por lesión está obligado a parar, le está dejando su puesto a otro. Quizá este pensamiento sea la razón por la cual muchos bailarines aguanten el dolor de forma casi inhumana empujados por este mundo de la danza que cada vez se está volviendo más competitivo.

En ocasiones transcurre un tiempo considerable hasta que algunas lesiones pueden ser diagnosticadas ya que a menudo pasan desapercibidas por la capacidad que el bailarín va adquiriendo para soportar dolores y por tanto continúan con el entrenamiento intenso. Para poder tratar de forma adecuada las lesiones que con más frecuencia se producen en los bailarines es preciso conocer la forma del arte, la técnica, el conocimiento exacto de la anatomía y de ciertas condiciones; ya que los bailarines presentan problemas que requieren un acercamiento especializado para su diagnóstico y tratamiento.

La mayoría de los problemas que presentan los bailarines no se deben a un episodio traumático “generalmente”, sino que mediante un proceso lento llegan a convertirse en lesión, siendo por tanto lesiones por sobrecarga. Para la pronta recuperación de los bailarines es necesario que el equipo médico coopere totalmente. Esto permite al bailarín un diagnóstico exacto, corrección de la técnica, terapias manuales, programas apropiados para la consolidación y el mantenimiento de la aptitud necesaria para la danza.

La mayoría de los problemas del ballet clásico responden bien a una combinación de terapias conservadoras, pero el problema fundamental está en que estos pacientes continúan con el entrenamiento mientras cura la lesión, prolongando y complicando de esta manera el tratamiento.

ESGUINCE DE TOBILLO

Se trata de la lesión más común en los bailarines, ya que el tobillo es una de las zonas más solicitadas durante el baile, y generalmente afecta al ligamento peronéo-astragalino anterior. El esguince de tobillo se produce por un mecanismo de inversión del pie en la mayoría de los casos, y siempre por traumatismos agudos. Los factores que predisponen esta lesión son una distensión previa que no ha curado correctamente, unos pies débiles (músculos intrínsecos), un mal control del tobillo por parte de los peronéos y debilidad en la musculatura de los isquíotibiales que provocaría falta de control al caer tras un salto. También existen otros factores como una técnica defectuosa que permita realizar mal un salto, o una superficie inadecuada que interfieren en la aparición de esta lesión.

TRATAMIENTO

Las medidas fisioterápicas que deben aplicarse de forma inmediata tras la aparición de esta lesión son:

  • Crioterapia (bolsa de hielo o baño helado) en la zona lesionada lo más rápidamente posible, para ayudar a reducir la tumefacción.
  • Elevación y compresión de la zona mediante un vendaje de contención flexible pero no elástico para minimizar la hemorragia.
  • Reposo inmediato para que la curación progrese sin impedimentos.

Una vez comience el tratamiento se le aplicará un tratamiento con diatérmia, ultrasonidos, masaje circulatorio, masaje transversal de Cyriax, movilizaciones pasivas, activas y activo-resistidas de forma progresiva para potenciar los grupos musculares de la zona circundante al tobillo, en especial los peronéos, estiramientos de los isquíotibiales, reeducación de la marcha con apoyo progresivo, reeducar la propiocepción del pie y tobillo mediante el uso de platos inestables (plato de Bölher, tabla de Freeman) para reeducar el equilibrio y la fuerza de la zona de forma progresiva, y siempre aplicando hielo al finalizar cada sesión para evitar la posible recaída.

Tras estas primeras 48 a 72 horas se comenzará el trabajo de drenaje manual y se cambiará el vendaje compresivo por un vendaje funcional con el fin de bloquear la articulación exclusivamente en la dirección en la cual se produjo la lesión. Una semana más tarde con la inflamación casi inexistente y sin dolor, se podrá empezar el trabajo propioceptivo orientado a recuperar la cápsula y los ligamentos dejando para la fase final el trabajo muscular con ayuda de vendajes de kinesiotaping y la reeducación específica para la danza. En total, y para un esguince de 2º grado podría bastar con 15 días dependiendo siempre de la evolución de la lesión y aún así habremos ganado todo el tiempo de inmovilización que propone el tratamiento clásico ortopédico.

Muchos estudios han demostrado que al menos el 50% de las lesiones ocurren en pie y tobillo (menos documentado es el hecho de ser lesiones que por lo general ocurren más de una vez) y es aquí cuando la osteopatía realiza el estudio observando las partes corporales más vulnerables a lesionarse en la danza como son, la rodilla, la cadera y la columna lumbar, pero en la práctica se observan casi con la misma asiduidad que las que se producen en la parte superior del cuerpo incluyendo cabeza y cuello.

El trabajo constante impide la correcta vascularización estrechando los vasos sanguíneos con lo que el músculo se fibrosa y degenera hacia lo conjuntivo (estático). Como los músculos no están hechos para una función estática la persona siente una fatiga constante con contracciones y dolores en las inserciones musculares (tendinitis, contracturas, entesitis, etc…) estando en realidad atrofiados por un exceso de trabajo y no por debilidad. Es aquí cuando con las técnicas osteopáticas devolvemos el equilibrio óptimo a estas estructuras afectadas y a todo al conjunto global del cuerpo tanto con un trabajo de tejido fascial como articular y en algunos casos se vera si existe alguna relación visceral con dicho desequilibrio.

Tal y como se había comentado, en las lesiones traumáticas existía ya en el bailarín el factor desencadenante bajo forma de desequilibrio: un pie con tendencia a la supinación presentará muchas más posibilidades de sufrir un esguince lateral externo que un pie plano. Y son éstos desequilibrios funcionales los que van mostrar al osteópata las potenciales zonas de lesión. El examen visual del sujeto revelará todas las asimetrías, tensiones o limitaciones de las que dependerá la capacidad del bailarín para aplicar correctamente la técnica.

PREVENCIóN

Para intentar prevenir esta lesión se debe bailar siempre sobre superficies flexibles y sin una gran inclinación, evitar un cansancio excesivo que provoque fallos en la técnica, así como la realización de un mal salto que dé lugar a esta lesión, fortalecer los músculos peronéos y la musculatura intrínseca de los pies, y realizar un trabajo de propiocepción para conseguir una adecuada estabilidad postural y evitar así su aparición.

Una vez confeccionado el patrón postural adoptado por el bailarín, se puede empezar con la prevención y el primer paso es darle a conocer las conclusiones obtenidas tras el examen visual y dinámico. El bailarín ha de conocer y comprender la línea de trabajo que se va a diseñar con el fin de que sea aplicada lo más correctamente posible y ésta, debe estar estrechamente relacionada con la técnica de ballet, de ahí la importancia de contar con terapeutas especializados en danza.

El trabajo ha de ser lento y cuidadoso, sin forzar, respetando al máximo la fisiología muscular y articular, será realizado en series cortas. La terapia realizada tendrá como objetivo el reencuentro con el cuerpo, el control del movimiento y el despertar del letargo artístico en el que se encontraba sumido, preocupado más por su incapacidad para resolver el problema que por la evolución de su expresión artística.

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