Prolapso · La pérdida del control

Written by Ángel José Dolón on. Posted in Tratamientos, Uncategorized

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A pesar de que afecta a más de la mitad de las mujeres que han tenido un parto natural, 8 de cada 10 desconoce que se trata del descenso de los órganos pélvicos y que puede ocasionar grandes molestias.

¿Qué es un prolapso?

Se trata de un descenso progresivo, en mayor o menor medida, de uno o más órganos de la cavidad pélvica hacia el exterior. Puede ser la vejiga, el útero, la vagina, la uretra o el recto, aunque también puede darse el caso de que desciendan dos o más de ellos o incluso afectando a todos los órganos de la pelvis. En la mayoría de los casos no nos encontramos prolapsos aislados sino combinados en varias zonas. Esto es debido a la debilidad de los músculos del suelo pélvico que fallan en su función de sujeción.

Síntomas

El síntoma principal es la sensación de bulto, peso o tensión en periné, puede venir acompañado de síntomas urinarios (dificultad para el vaciado, infecciones recurrentes, urgencia miccional, incontinencia en las relaciones sexuales…), síntomas sexuales (alteración del orgasmo, evitación del acto) y síntomas intestinales (defecación incompleta, estreñimiento…) y otros síntomas como dolor lumbar, dolor púbico o suprapúbico.

Causas

Las causas más frecuentes son:

  • Parto vaginal, sobre todo si ha sido instrumental.

  • Traumatismos obstétricos, fetos grandes, multiparidad.

  • Pérdida de estrógenos.

  • Factores genéticos, que puedan explicar una “mala calidad” de los músculos, ligamentos y tejido conectivo de la pelvis.

  • Estreñimiento crónico.

  • Enfermedades respiratorias crónicas. Practicar habitual e intensivamente deportes de impacto o hiperpresivos (running, tenis, hockey, etc…).

  • Levantar y/o transportar pesos elevados.

  • Otras causas que en ocasiones predisponen al prolapso son también las cirugías abdominales o pélvicas.

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Causas emocionales

En relación a las causas emocionales por las cuales se pueden llegar a ocasionar estos prolapsos, están la falta de control de la vida, una dejadez o un abandono, en la que el aspecto de la vida está representado por el órgano afectado. El sentimiento principal es la desvalorización. Los músculos se debilitan por que el nivel de energía es tan bajo que no puede mantener la elasticidad del órgano en cuestión.

Tipos de prolapso

Cistocele: Es el más frecuente de los prolapsos y se produce cuando la vejiga cae hacia la vagina, formando un bulto en la pared anterior de la misma. Entre los síntomas de este tipo de prolapso está la urgencia urinaria, las pérdidas de orina durante las relaciones sexuales, y en casos más graves, dificultad para orinar y riesgo de infecciones debido a un mal vaciado de la vejiga.

Rectocele: El recto (tramo final del intestino grueso) cae sobre la pared posterior de la vagina. Ésta modificación de la posición del recto afecta al movimiento intestinal y puede producirse estreñimiento, hemorroides, vaciado incompleto de las heces, sensación de presión y obstrucción intestinal.

Prolapso uterino: El útero desciende por la vagina, asomando primero el cuello y después el cuerpo uterino. En los casos más graves, el útero sale por completo a través de la abertura vaginal hacia el exterior.

Prolapso de la cúpula vaginal: La cúpula vaginal, área localizada en la parte más alta de la vagina, puede descender haciendo que la vagina, que es un saco ciego, se dé la vuelta como un calcetín, quedando la parte interna por fuera. Es frecuente en mujeres a quienes se ha realizado una histerectomía, es decir, que les han extirpado el útero.

Enterocele: Las asas intestinales descienden por el hueco entre el recto y la parte posterior de la vagina. Puede ocurrir de forma aislada o asociarse a rectocele o también a prolapso uterino.

Tratamiento

La posición de descenso del órgano determina el tipo de tratamiento. Los dos primeros grados deben ser tratados mediante el entrenamiento de suelo pélvico para mejorar la severidad del prolapso y sus síntomas. La fisioterapia del suelo pélvico tiene un papel fundamental en los grados 1 y 2 de prolapso, pues se puede reducir el grado de descenso de la víscera afectada, a través de la terapia manual osteopática que permite el tratamiento de las condiciones neuroosteomusculares en disfunción mediante manipulaciones musculares y articulares analíticas, que también son importantes y necesarias en el tratamiento del suelo pélvico (cicatrices, contracturas, puntos gatillos, zonas congestivas o reducción de la movilidad de la fascia lumbo-pélvica). Está especialmente indicado para los prolapsos leves y moderados y para aquellos prolapsos que causen síntomas, además de llevar a cabo un cambio de hábitos, entre ellos: dietéticos, si existe sobrepeso o estreñimiento; eliminar el tabaco si la mujer tiene enfermedades respiratorias, como tos crónica; limitar el sobreesfuerzo físico; llevar una vida activa realizando ejercicios que no agraven el prolapso existente, etc…

La cirugía generalmente se aplica en los grados III y IV y tras la cirugía, es igualmente conveniente seguir una rutina de ejercicios de suelo pélvico, así como unas pautas de higiene postural y hábitos de vida saludables, para contribuir al éxito de la intervención quirúrgica y evitar que se vuelva a producir un prolapso.

Los ejercicios de Kegel se centran en una parte del conjunto de músculos que actúan de manera coordinada e interrelacionada en el buen funcionamiento del suelo pélvico y para llevarlos a cabo es necesario saber qué músculos son aquellos que debemos fortalecer. Los ejercicios de Kegel consisten en apretar fuertemente los músculos de la pelvis y mantenerlos contraídos durante 5 segundos, luego descansa otros 5 segundos y contrae nuevamente durante 5 segundos. Lo ideal es repetir dicha rutina hasta alcanzar 15 repeticiones, tres veces al día. Ser constante con la práctica de los ejercicios de Kegel y realizarlos diariamente es indispensable para notar una mejoría. Además, dependiendo de los factores que hayan ocasionado el prolapso como pueden ser la edad de la paciente o el grado de descenso, el ginecólogo recomendará la opción más adecuada entre los diferentes tipos de pesarios que existen como son por ejemplo los pesarios para la incontinencia urinaria y prolapso leve o Pesarios para la incontinencia urinaria de esfuerzo y prolapso moderado.

Enlaces externos con consejos y ejercicios

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Consejos

Las recomendaciones de prevención de cistoceles, rectoceles y prolapsos uterinos son las mismas que para la Incontinencia Urinaria:

  1. Evita los esfuerzos abdominales repetidos (coger peso, esfuerzos defecatorios, toses repetidas, …) y si vas a hacer un esfuerzo puntual, acuérdate de contraer el periné y el abdomen previamente y durante el esfuerzo.
  2. Evita el deporte de impacto (saltos, carreras, abdominales clásicos, …).
  3. Realiza ejercicios de contracción perineal.
  4. Corrige tu postura, e incluye ejercicios hipopresivos en tu actividad física.
  5. Bebe 1,5 litros de agua al día.
  6. Acuérdate de orinar correctamente cada 3 horas.
  7. Evita el alcohol y las bebidas excitantes (café, Coca-Cola, té, …).
  8. Tras el embarazo y el parto, ven a realizar una evaluación abdomino-perineal. La mayoría de las mujeres no tienen Incontinencia Urinaria tras el parto, pero 1 de cada 3 desarrollará una Incontinencia Urinaria a los 5 años de su primer parto. Realizar una tonificación abdomino-perineal puede ahorrarte muchos disgustos.

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