El Centro Integral de Osteopatia quiere felicitaros estas Fiestas Patronales 2019 y que mejor manera que con un poco de historia sobre nuestra querida “Charamita” .

Las Fiestas Patronales en honor a la Inmaculada Concepción se celebran estos días en la ciudad. En ellas, no faltan actos de índole religioso, cultural o festivo, y dentro de esta última categoría se engloba la charamita, tradición asentada en la ciudad desde que Torrevieja tiene memoria.

El nombre `charamita´ viene del término `chirimía, que denominaba un instrumento musical utilizado en Castilla.

Centrándonos en Torrevieja, desde el siglo XIX (en 1890) se sabe que hay charamiteros que alegran a la multitud en las fiestas.

Inclusive, antes de la banda de música, existía en Torrevieja un `charamitero´, que cantaba jotas, algunas de ellas autóctonas que han perdurado en el tiempo (como la popular jota torrevejense que afirma aquello de “como sé que te gustan los `garbanzos torraos´…”).

El charamitero representaba a los malos espíritus, lo malo (parte festiva), detrás de lo cual aparecía lo bueno. Es decir, la parte religiosa. Lo festivo, identificado con el demonio y lo carnal, representa no obstante, el componente humano de las fiestas populares. Los charamiteros alcanzaron la fama, y en Torrevieja se recuerda a Bartolo, cuyo nombre real era José Martínez López. El actual proviene de Beniel, sigue la tradición charamitera de su padre, dulzaina en mano, durante los primeros días de diciembre. La charamita se asocia hoy, pues, a las Fiestas Patronales de Torrevieja. Si bien el charamitero es la voz cantante (o la dulzaina, para ser más preciso), la charanga formada por los tres gigantes- la Lilí, el Lobo y el Ogro-. Junto con sus cabezudos, han ayudado a popularizar las populares tonadas “Serafina” y “Ora por nobis” también para la popularidad: es la tonada de los “garbanzos torraos”, antes comentada.

Niños y adultos siguen a la charamita por las calles de la ciudad, en un recorrido amenizado por la dulzaina y el tamboril, y que se repite durante los días de fiesta.

Símbolo del folclore más arraigado, es de rigor no perderse este espectáculo y, por qué no, corear alguna canción.

Texto de D. Francisco Sala