El diafragma es un tejido músculo tendinoso que se encarga de separar la cavidad torácica de la abdominal. Es el músculo más plano de todo el organismo, con forma circular, y se sitúa debajo de los pulmones.

Es el músculo encargado de controlar la respiración, y se contrae de manera involuntaria la mayor parte del tiempo. Cuando inhalamos aire, la cavidad torácica se amplía, el diafragma se allana y se contrae, y cuando soltamos el aire, el diafragma se relaja y posibilita la expulsión del aire de los pulmones.

Al situarse en el centro del cuerpo humano, su función es igualmente central y la importancia del diafragma es primordial para el funcionamiento coordinado de todo el entramado del ser humano.

Se origina por fibras musculares o tendinosas, que confluyen en el centro frenético. Al igual que el resto de músculos, también se lesiona, pero sus implicaciones en la salud del ser humano son generalmente desconocidas para el gran público.

La raíz nerviosa que inerva al diafragma sale de la tercera vértebra cervical, aunque tiene inserciones en las costillas, el psoas y las vértebras lumbares.

El correcto funcionamiento del diafragma afecta a otras zonas del cuerpo, como la pelvis, los abdominales, el cuello, la cabeza y todos los órganos del cuerpo humano, conectados con el diafragma a través de tejidos y ligamentos, posibilitando, por ejemplo, la circulación sanguínea del hígado y la expulsión de las toxinas que se acumulan en él.

La adecuada movilidad de este peculiar músculo también es importante para bombear los fluidos del organismo, que se encuentran en el sistema linfático y respiratorio, las glándulas, la vesícula biliar, el páncreas y el estómago.

Debido a las múltiples relaciones directas e indirectas del diafragma con las vísceras toracoabdominales, el espasmo del diafragma puede:

  • Repercutir a nivel torácico sobre los pulmones, el pericardio, el esófago, la vena cava, la aorta, la tráquea, la primera costilla, la vertebras dorsales y los nervios vagos. A nivel abdominal sobre el hígado, el estómago, el duodeno, el colon transverso, los riñones, glándulas suprarrenales, el bazo, el páncreas y la columna lumbar.
  • Un descenso del diafragma puede llegar a producir una tracción del pericardio y como consecuencia un descenso del corazón, una ptosis del hígado, el estómago, el intestino y de todas las vísceras abdominales produciendo perturbación de la estática pélvica lumbar, hernia de hiato, lumbalgias, cistitis, colitis, sigmoiditis entre otras.
  • A través del músculo de Treitz se relaciona el diafragma con el duodeno. En caso de disfunción diafragmática se puede producir un acodamiento duodenal que estaría relacionado con problemas de malabsorción de nutrientes.

Otros aspectos que provocan alteración del diafragma son las disfunciones en la estructura ósea, es decir, las disfunciones de las vértebras lumbares altas o dorsales bajas pueden ser fuente de espasmo del diafragma, y viceversa.

El diafragma y las emociones

El diafragma,  al igual que la mochila emocional, va guardando y acumulando situaciones, emociones, miedos y dificultades que no sabemos expresar… cuando el diafragma “sufre” sus músculos se contraen y podemos sentir efectos físicos como los ataques de ansiedad, bloqueos en la respiración, o dolores que identificamos como gástricos, ya que en ocasiones nos podemos descubrir diciendo “me duele la boca del estómago” o “respiro con dificultad”, sintomatología clara de un diafragma contraído.

La importancia del diafragma reside, en gran medida, en que tiene mucho que ver con la respiración, si tenemos un bloqueo en el diafragma la respiración se vuelve más dificultosa, derivando en un ciclo de ansiedad que, si no identificamos bien, puede ser difícil de gestionar. Es decir, si sentimos que no nos entra suficiente aire al cuerpo, debido a un alto nivel de estrés, de manera automática el cuerpo responde intentando introducir más aire, el problema está en que físicamente ese aire no puede entrar, ya que el diafragma está contraído y bloqueado, impidiendo a la cavidad torácica su expansión y gestión correcta de aire, eso nos produce un estado de nervios que a su vez aumenta la dificultad de entrada de aire…provocándose de esta manera el llamado “ciclo de la ansiedad“. Para poder cortar este ciclo, es importante que mantengamos la calma (aunque sea algo difícil en ese momento), y seamos conscientes de nuestro cuerpo y las necesidades que va teniendo, ya que, si en lugar de intentar introducir mucho aire en nuestro cuerpo sin éxito, provocando aumento de la ansiedad, lo que hacemos es relajarnos introduciendo poco a poco el aire que nos vaya entrando, lograremos gestionar dicho estado de nervios, todo en colaboración con el diafragma como eje fundamental de control.

La liberación del diafragma en consulta consiste en un conjunto de técnicas manuales que favorecen la apertura y relajación de éste, y así mismo la ventilación emocional, es más que probable que la persona que está en la camilla llore o ría sin “motivo”, dependiendo de la intensidad de las emociones bloqueadas.

Respiración diafragmática o abdominal.

Cuando de todos los músculos involucrados en el acto de respirar, el que trabaja mayormente es el diafragma respiratorio, se habla de respiración diafragmática o respiración abdominal.  Es decir, cuando respiramos, sea como sea, trabajan varias zonas musculares, pero en la respiración diafragmática el «trabajo» o movimiento muscular se centra en la zona baja de los pulmones, en la zona diafragmática.  El diafragma, al moverse, mueve el abdomen, y por eso también se habla de respiración abdominal (no porque el abdomen trabaje en la respiración).

Es importante recalcar que siempre trabajan en mayor o menor medida todos los músculos, no sólo el diafragma sino también los de la zona media o costal y los de la zona superior o clavicular, sea respiración diafragmática o no. Así el cuerpo se asegura de que haya respiración, aunque esta sea superficial.

La respiración diafragmática lleva gran cantidad de aire a la zona baja de los pulmones, que es la que tiene más capacidad por ello garantiza una mejor ventilación, captación de oxígeno y limpieza de los pulmones con la exhalación.

Otro aspecto interesante de la respiración diafragmática es que el movimiento del diafragma activa el sistema nervioso parasimpático, encargado de la «respuesta de relajación» del organismo.  Además, el diafragma responde a un movimiento respiratorio involuntario, pero también podemos intervenir en su movimiento.  Por ello en prácticamente todas las técnicas de relajación se utiliza la respiración diafragmática, aunque muchas veces se habla de «respiración profunda».

Ventajas de la respiración diafragmática.

  • Lleva gran cantidad de oxígeno a los pulmones
  • Ventila y limpia los pulmones
  • activa la respuesta de relajación del organismo
  • estimula al corazón y la circulación
  • masajea los órganos
  • ayuda al tránsito intestinal

La respiración diafragmática se puede dirigir y mejorar.

Cómo practicar correctamente la respiración diafragmática.

Es muy importante no forzar.  Es verdad que para trabajar la respiración diafragmática vamos a dirigir el movimiento del diafragma, pero hagámoslo amablemente.  No se trata de llenar los pulmones como un globo (esto produce estrés), ni «aguantar la respiración», no se trata de competir con nosotros mismos.  La respiración adecuada produce placer.  En cuanto a no forzar, te sugiero que leas este artículo.

Cuando estamos aprendiendo a realizar la respiración diafragmática es útil acostarse boca arriba cómodamente, y más adelante practicarla sentados, de pie, caminando… con la práctica la podrás incorporar a tu vida cotidiana.  Para empezar, posa tus manos en el abdomen.

Antes de empezar expulsa a fondo el aire de tus pulmones varias veces, puedes hacer algunos suspiros o exhalar por la boca.  El objetivo es vaciar bien los pulmones de aire residual, lo cual automáticamente provocará la necesidad de inspirar más profundamente.

Una vez provocado este impulso de respiración profunda, inicia la respiración diafragmática dirigiendo el aire al inspirar “hacia tu abdomen” como si quisieras empujar hacia arriba tas manos que están sobre él.

Retén unos instantes el aire en tus pulmones, brevemente, sin que haya presión.

Cuando sientas la necesidad de expulsar el aire, hazlo relajando tu vientre (este se “desinflará” y las manos bajarán con él).

Quédate un instante con los pulmones vacíos, sintiendo cómo te vas relajando, y en cuanto sientas nuevamente el impulso de inspirar, hazlo profunda y lentamente volviendo a llenar tus pulmones mientras tu abdomen sube.

Practica la respiración diafragmática durante el tiempo que quieras.  Puedes usarla para relajarte antes de dormir o para comenzar el día oxigenándote plenamente.

Y recuerda no forzar, sino no alcanzarás la relajación profunda que da la correcta respiración diafragmática

EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN ABDOMINAL Y RESPIRACIÓN COSTAL