La displasia de cadera (antes conocida como luxación congénita de cadera) es una malformación que presentan algunos recién nacidos, debido a un desarrollo anormal de la articulación que une la cabeza del fémur con el hueso de la pelvis que, al no encajar correctamente.

Es muy importante detectar el problema lo antes posible, ya que de ello depende el pronóstico de la lesión. Es un trastorno fácilmente tratable en los primeros meses de vida que se puede complicar si no se ataja a tiempo.

Displasia de cadera en bebes

Las causas por las que se produce la displasia de cadera en los bebés no están del todo claras, aunque sí se ha demostrado que hay unos factores de riesgo con los que se relaciona con más frecuencia:

-Presentación de nalgas: la postura de nalgas durante el embarazo favorece que la cabeza del fémur se mantenga fuera del acetábulo de la pelvis. Por eso es frecuente que los bebés que nacen de nalgas tengan las piernas abiertas, como si fueran una pequeña rana.

-Ser del sexo femenino conlleva una mayor laxitud en los ligamentos que mantienen fija la articulación.

-Primer embarazo, debido al aumento de presión uterina.

-Embarazos múltiples.

-Niveles bajos de líquido amniótico.

-Fetos grandes para la edad gestacional, cuando están por encima de los 4.000g de peso al nacimiento.

-Hipertensión arterial materna.

Además de estos factores de riesgo hay un cierto componente hereditario, y aunque no se ha encontrado un gen que se asocie a la enfermedad, es frecuente que haya antecedentes de varios casos de displasia de cadera en una misma familia, especialmente en las niñas.

Displasia de cadera en adultos

Los casos leves de displasia de cadera normalmente no ocasionan síntomas temprano en la vida y pasan desapercibidos durante la infancia y la adolescencia. Sin embargo, con el tiempo, la displasia de cadera puede dañar al cartílago que cubre y protege la porción del acetábulo en la articulación de la cadera. Una parte de esa cubierta se llama labrum de la cadera, que cuando se daña, puede conducir a dolor y a una sensación de inestabilidad en la articulación de la cadera.

Para el diagnóstico de la displasia de cadera del adulto es necesario hacer exámenes que incluyan una evaluación de la marcha, medir la longitud de las extremidades, determinar la potencia muscular, los arcos de movilidad y hacer pruebas especiales.

 La displasia de la cadera también puede hacer a la articulación más proclive a desarrollar osteoartritis. La osteoartritis desgasta el cartílago en la cabeza femoral y el acetábulo, lo que conduce a dolor, rigidez y menos flexibilidad en la articulación.

El tratamiento de la displasia de cadera en el adulto se orienta hacia preservar la articulación y reducir el dolor que experimenta el paciente. Cuanto antes se diagnostique esta enfermedad mayores opciones de tratamiento existirán.

Debe reforzarse el concepto de estilo de vida saludable donde el control de peso, la alimentación adecuada y el ejercicio son fundamentales.

El ejercicio y el fortalecimiento están recomendados para mantener el balance muscular y la salud cardiovascular, siempre y cuando no se exceda en las cargas a las que sea sometida la articulación de la cadera. Los ejercicios de impacto y el correr no son recomendados en pacientes con displasia de cadera.

Entre un 20 y un 40% de todos los pacientes con displasia de cadera eventualmente desarrollarán una osteoartrosis. Muchas necesitarán de una cirugía para mejorar su calidad de vida.

Osteopatía y Fisioterapia como tratamiento de la displasia

El tratamiento de la displasia o luxación tiene como objetivo estabilizar la cabeza femoral en el acetábulo y permitir la asimetría de la pelvis, con un sacro, huesos ilíacos y unas caderas equilibradas.

Utilizando la Osteopatía Estructural, la resolución del problema suele ser total y no entraña ningún riesgo para el paciente, ya que se utilizan técnicas nada invasivas y sobre todo indoloras para el paciente.