TERAPIA CRANEO-SACRA | OSTEOPATÍA CRANEAL

 

La Osteopatia Craneal está formada por un conjunto de técnicas que se aplican mediante un leve contacto, el cual aplicado por un terapeuta entrenado será capaz de percibir el ritmo craneosacro y los movimientos ligados a éste, como el movimiento fascial.
Estas técnicas liberan y facilitan la micromovilidad del craneo y el conjunto de la relación craneosacra a través de las membranas meníngeas y de la relación con el líquido cefalorraquídeo que rodea y protege el cerebro y la médula espinal.

Dado que el cerebro y la médula espinal están dentro del Sistema Nervioso Central, es fácil entender que el Sistema Cráneo-sacral posee una marcada influencia sobre gran variedad de funciones corporales.

Algunas consecuencias de alteraciones posturales, traumatismos, desequilibrios musculares, etc., pueden afectar a los nervios craneales, arterias, glándulas y otros tejidos, a su paso por orificios craneales o en el interior del mismo, lo que puede provcar neurálgias, vértigos, migrañas e incluso a través del Sistema nervioso autónomo, trastornos digestivos, respiratorios, vasculares, etc. Esta metodología, ha demostrado aliviar, tanto en niños como en adultos, una amplia gama de trastornos como:

 

– Disfunciones congénitas craneales
– Trastornos de la succión y respiración en bebés
– Autismo y trastornos de la conducta
– Trastornos del aprendizaje
– Disfunciones craneales producidas durante el embarazo o parto
– Disfunciones craneales causadas por traumatismos y/o fracturas craneales.
– Lesiones del sistema nervioso central, periférico y pares craneales
– Dolores cráneo-faciales, cefaleas, migrañas y vértigos
– Fatiga y estrés
– Incoordinación motora
– Dolor crónico de cuello y espalda, escoliosis, discopatias, hérnias de disco
– Bruxismo y disfunciones de la Articulación Temporo-mandibular
– Estrés post-traumático y emocional
– Fibromialgia y sensibilización central.

UNA SESIÓN DE OSTEOPATÍA CRANEOSACRAL PARA BEBÉS

Mediante sutiles manipulaciones de los huesos de la cabeza se desbloquean las suturas y las fascias internas del cuerpo. Actúan también sobre puntos fisiológicos y energéticos importantes: complejo sacrococcígeo, plexo solar, cavidad torácica, cuello…

El terapeuta no impone nada sobre el cuerpo del bebé o niño, sino que ayuda al “poder autocorrector” del organismo.

Por otra parte, es importante la habilidad del terapeuta para sintonizar con el bebé y la madre. Puede mantener todo el rato el contacto visual con el bebé y susurrarle sonidos suaves. En algunos casos el bebé necesita el contacto con la mamá y el tratamiento continúa mientras ella lo acoge en brazos.

Para conseguir los mejores resultados se recomienda que el tratamiento se realice cuanto antes, aunque es eficaz a cualquier edad. También es aconsejable que la madre se trate antes y después del parto.

¿CUÁNDO SE DEBE IR AL OSTEÓPATA?

Se recomienda acudir al osteópata cuando el bebé se encuentra a menudo irritado, llora excesivamente y no mantiene el contacto ocular. La osteopatía pediátrica le ayuda a superar traumas emocionales que a veces están relacionados con experiencias vividas por la madre durante el embarazo o el parto.

Las dificultades para hablar o tragar se resuelven actuando especialmente sobre el nervio glosofaríngeo. Una mala succión puede resolverse al calmar el nervio hipogloso. Los cólicos, el estreñimiento y otros problemas de digestión como regurgitaciones, vómitos y gases se tratan con técnicas que eliminan la irritación del nervio vago.

La hipersensibilidad a cualquier estímulo y problemas comunes en bebés como el estrabismo o las afecciones de oídos responden positivamente al tratamiento. La tortícolis o las deformaciones de la columna se tratan con maniobras precisas.

Algunos problemas del parto que aparecen en la edad escolar, como la hiperactividad, déficit de atención, TDH, dislexia, etc., también responden con grandes resultados a la osteopatía pediátrica.

 

La salud general del niño resulta fortalecida.